Relaciones Saludables vrs. Tóxicas


Hay relaciones que te hacen bien y se siente. No porque todo sea perfecto, sino porque hay calma. Podés hablar sin miedo, podés decir que no, podés ser vos sin estar midiendo cada cosa. Y también hay relaciones que te van cansando por dentro. A veces no se nota de inmediato, porque hay cariño, hay historia, hay momentos lindos, entonces uno se confunde, se justifica, se adapta, se dice “seguro es una etapa”. Hasta que un día te descubrís más tenso(a) que tranquilo(a), más pendiente de evitar problemas que de disfrutar, con la cabeza llena de dudas y con menos paz.
Y algo importante: cualquiera de las dos personas puede construir una relación sana, y cualquiera de las dos también puede caer en actitudes tóxicas que lastiman. Por eso no se trata de elegir quién es “bueno” o “malo”, sino de mirar la dinámica real del vínculo. Mirá qué pasa en los días tranquilos, pero sobre todo en los momentos difíciles. Qué pasa cuando hay un desacuerdo: si se hablan con respeto o si se lastiman, si pueden conversar y llegar a acuerdos o si todo termina en gritos, silencios, amenazas o culpa. También es clave notar si te sentís acompañado(a) y libre dentro de la relación, o si vivís en modo control, teniendo que dar explicaciones por todo. Porque al final, una relación no se define por lo que alguien promete, sino por lo que se repite en la rutina y por cómo te hace sentir con el paso del tiempo.
Antes de seguir, vale la pena decirlo así de simple: reconocer una relación saludable o una relación tóxica no es un examen, es una herramienta. La idea de las características que vienen a continuación es que podás identificarlas con más claridad, analizarlas sin autoengaños y valorarlas con calma. A veces, cuando uno está metido en la relación, normaliza cosas que no deberían ser normales. Por eso, ponerles nombre y verlas por escrito ayuda a ordenar la cabeza y a escuchar lo que venís sintiendo desde hace rato.
Si estás evaluando tu relación de pareja, estas pautas pueden ayudarte a identificar si estás en un vínculo sano o en uno dañino.
En una relación de pareja saludable podés:
  • Tratar y ser tratado(a) con respeto.
  • Sentirte seguro(a), tranquilo(a) y cómodo(a).
  • Estar en la relación sin violencia, amenazas ni agresiones.
  • Resolver conflictos con acuerdos claros, sin humillaciones ni castigos.
  • Disfrutar genuinamente el tiempo que comparten.
  • Sentir apoyo mutuo en momentos buenos y difíciles.
  • Interesarte y sentir interés por la vida del(a) otro(a): salud, familia, trabajo, proyectos.
  • Tener privacidad y límites personales dentro de la relación.
  • Confiar y sentirte confiable.
  • Comunicarte con claridad y apertura, sin temor a represalias.
  • Mantener el control de tus cartas, llamadas, correos, dispositivos y redes sociales.
  • Tomar decisiones saludables sobre el alcohol u otras drogas, sin presiones ni chantajes.
  • Mantener tus amistades y tu vida personal sin culpa, control o conflictos constantes.
  • Hablar con honestidad sobre la vida sexual pasada y presente, si la relación es íntima, desde el respeto.
  • Vivir muchas más épocas tranquilas y felices que momentos de tristeza, angustia o tensión.
  • Expresar desacuerdos y llegar a soluciones concretas, sin amenazas ni manipulación.
En una relación de pareja tóxica:
  • 🚩Te sentís controlado(a), vigilado(a) o manipulado(a).
  • 🚩Te hacen sentir inferior, culpable, insuficiente o “equivocado(a)” por cómo pensás, sentís o actuás.
  • 🚩Te desacreditan con sarcasmos, burlas, apodos hirientes o comparaciones para humillarte.
  • 🚩Te invalidan emocionalmente: te dicen que exagerás, que “estás loco(a)”, o que “todo es tu culpa”.
  • 🚩Te castigan con indiferencia, silencios prolongados o retiro afectivo para que cedás.
  • 🚩Usan el chantaje emocional: lágrimas, amenazas de irse, hacerse daño o perjudicarte para controlarte.
  • 🚩Te aíslan poco a poco: generan conflictos con tus amistades o familia, o te hacen sentir mal por verlos.
  • 🚩Te revisan el teléfono, redes sociales, correos o contraseñas, o te exigen pruebas constantes de “lealtad”.
  • 🚩Te reclaman cómo te vestís, con quién hablás, a dónde vas y a qué hora volvés.
  • 🚩Aparecen celos intensos, acusaciones sin evidencia o escenas que buscan intimidarte.
  • 🚩Usan la sexualidad como control: presión para tener relaciones, descalificación, castigo, o manipulación con el deseo.
  • 🚩Te responsabilizan por su malestar: te dicen que “si de verdad te importara, harías tal cosa”, o que “por tu culpa se ponen así”.
  • 🚩Controlan dinero, gastos o decisiones importantes, o te hacen sentir que no tenés derecho a decidir.
  • 🚩Te amenazan con afectar lo que amás: tu reputación, tu trabajo, tus hijos, tu familia, tus mascotas o tus pertenencias.
  • 🚩Hay empujones, agarrones, golpes, destrucción de objetos, o lanzan cosas para asustarte.
  • 🚩Usan la fuerza física o amenazas para impedir que terminés la relación, para retenerte o para dominar la situación.
Ahora bien, no todo conflicto significa “relación tóxica”. Hay parejas que se pueden fortalecer cuando ambas personas reconocen el problema, se hacen cargo de lo que les toca y se comprometen con cambios reales, sostenidos y visibles. Pero también pasa que el “intentémoslo” se transforma en una vuelta eterna, porque la otra persona no quiere cambiar, o porque promete que va a cambiar, se porta bien un tiempo y después vuelve exactamente a lo mismo. Cuando hay miedo, control, amenazas o violencia, la prioridad deja de ser “salvar la relación” y pasa a ser cuidarte. Ahí hablamos de protección, límites y seguridad, de bienestar personal y calidad de vida.
Si mientras leés esto sentís que algo te calza, no lo ignores. No porque tengás que tomar una decisión drástica ya mismo, sino porque merecés claridad. A veces hablarlo con un profesional te ayuda a ordenar lo que estás viviendo, a poner límites y a recuperar confianza en tu criterio. Y si hay daño físico, emocional o sexual, pedir ayuda cuanto antes puede marcar una diferencia enorme.
Que pasen un día increíble,
Dr. Arnoldo Martínez
Psicólogo - Programador Neuro Lingüístico
Enlace copiado